21 septiembre 2019

Un recuerdo para Vicent Olaso Sendra (Gandia, 1961-2019)

A pesar de no ser muy numerosos, es bien cierto que los archiveros tenemos entre nosotros una enorme diversidad de tipologías y géneros. Quizás Vicent pertenecía a la especie polifacética, especialmente herida por la letra y la música. La letra antigua y gótica, que controlaba perfectísimamente, pero también la escritura de ensayo, de historia e incluso de poesía, vertiente manifestada en sus últimos años.

Vicent ha sido conversador, colaborador, amable, osado, inteligente e ilusionado en mil proyectos alrededor de los archivos, la prensa, la gestión cultural, la literatura y las bibliotecas. Era contundente y claro en las palabras que empleaba; sin descartar, está claro, un sentido crítico por amor al país y las causas en que se encontraba implicado.

1984 (a pesar de Orwell) fue un año mágico e iniciático en el mundo de la cultura saforenca; con él llegaba también un joven licenciado en historia medieval dispuesto a afrontar y superar retos. De la mano de Ferran Garcia Oliver y Àlvar Garcia Gimeno se sumergía en los viejos e inéditos pergaminos del Archivo Municipal de Gandia y, poco después, en los orígenes y la evolución de una vieja y permanente institución para la atención de los pobres enfermos: el hospital de san Marc. Aquellos serían los comienzos de su obsesión, que ya sería imparable, por los archivos y la investigación, con el gran mérito de haber adiestrado la letra antigua hasta hacerla familiar y fácil.  

La primera línea de trabajo continuaría todavía con El Manual de Consells de Gandia a la fi del segle XV, publicado por la Universitat de València el 2005; en la menos conocida transcripción de la misma serie en los años de gobierno de Francesc de Borja (1543-1550) o en la divulgación del Libre dels feyts, donde se narra la conquista del Castell de Bairén. El año 2010 volvería sobre el hospital con su Historia de la fundación Hospital de San Marcos y San Francisco de Borja.  

Con él tuve el privilegio de confeccionar algunos inventarios y guías del Archivo Municipal de Gandia y también compartir una investigación sobre la guardia del mar en la Safor (2002). Más adelante, él solo, profundizaría y ensancharía los horizontes en un libro importantísimo sobre las murallas de Gandia: «Per guardar la vila». Muralla i defensa a la costa valenciana (Gandia, segles XIII-XVI), el cual publicó el 2011.  

Consejero del Centre d’Estudis i Investigacions Comarcals Alfons el Vell en varias ocasiones, fue miembro de su consejo ejecutivo e incluso llegó a ser candidato a su dirección. En Oliva, haría de director de su red de bibliotecas, de gestor cultural, publicista y tantas otras cosas.

Un capítulo especial merecería su ancha e intensa participación en la revista Afers, ligada a su amistad con el erudito y editor Vicent S. Olmos. Como también su etapa de corresponsal del diario El País y de la revista Saó. Igualmente, escribió en la Revista de la Safor, nacida en 2009 de la mano del padre Enric Ferrer.  

El 20 de septiembre de 2019, el día siguiente de su cumpleaños, sus compañeros de las bibliotecas de Oliva y el Ayuntamiento le organizaron un homenaje muy bien pensado que contó con una enorme pluralidad de amigos y de voces cómplices, además de la presencia de su familia.

Poetas como Joan Navarro, Josep Lluís Roig i Maria Josep Escrivà recitaron sentidamente sus versos; habló el Alcalde de Oliva, David Gonzàlez, y su amigo íntimo y catedrático de historia Ferran Garcia Oliver, además de otras personas de su entorno y un archivero. Todos hablaron con propiedad, sentimiento y sinceridad en una mezcla de alegría y de tristeza.

Como trasfondo se dejaba escuchar ‘su’ música: The Beatles, Janis Joplin, Van Morrison… para acabar con la Milonga Triste de Gato Barbieri. Al final del acto, todos acabábamos descubriendo facetas impensadas y desconocidas del amigo Vicent.

En las bibliotecas y los archivos tenemos al alcance una buena parte de su herencia, de la cual podamos gozar todos y todas: libros, artículos, revistas, críticas musicales… En estos espacios, y en otros muchos, sigue vivo e intemporal su recuerdo. Quiero pensar que Vicent se alegraría al ver cuánto y cuánta gente lo queremos y lo hemos plasmado de mil maneras, si bien con la impotencia, también, de no haberlo tenido, un poco más, entre nosotros.

Quizás no estará mal despedirnos con unos pocos de sus versos Rebutge apocalipsis. Fuig de les errades. Ja no plore pel passat. … Quan no puga seguir-te, trau-me a porxo amb una flassada. El vent serà el meu aliat per fondre-m’hi subtilment. Que tot plegat no semble mentida. (Edicions 96, Octubre 2017)

Jesús Eduard Alonso. Archivo Histórico de Gandia

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