19 Juliol 2016

Crónica del curso En defensa del Patrimonio Cultural

 
En defensa del patrimonio cultural: el papel de las instituciones de defensa en la construcción social y la educación de la ciudadanía
María-Teresa Riquelme-Quiñonero. Universidad de Alicante
  Con este título y desde el 5 al 7 de julio, tuvo lugar en el campus de la Universidad de Alicante el curso de verano dirigido por la profesora Verónica Mateo Ripoll, en el marco de los Cursos de Verano “Rafael Altamira”. Éste, en concreto, fue patrocinado por la Secretaría General de Política de Defensa del Ministerio de Defensa, pues el proyecto figuró entre los seleccionados por la citada institución, con relación a las subvenciones para promover la Cultura de Defensa en la edición de 2016; además, contó nuevamente con la inestimable colaboración de la Associació d’Arxivers i Gestors de Documents Valencians.
Durante el acto de inauguración, se presentó un formidable programa que destacó por la heterogeneidad de sus ponentes que aunaron sus experiencias profesionales y personales para hacer realidad unas jornadas interdisciplinares. Como veremos más adelante, estos especialistas en Patrimonio Cultural representan diversas instituciones y organizaciones no gubernamentales, siendo el hilo conductor la relación de los participantes con la llamada “Cultura de Defensa” en sus diferentes vertientes. Además y de manera excepcional, se ha prestado un especial interés a la exposición de casos prácticos y reales tanto dentro como fuera de nuestras fronteras. Esta idea fue expresada reiteradamente por Francisco Torres, vicerrector de Calidad e Innovación Educativa de la Universidad de Alicante; Juan José González, capitán de corbeta de la Armada Española y representante de la Subdelegación de Defensa en Alicante y Verónica Mateo, directora de este curso. Además, insistieron en la relevancia de la creación de estos foros para compartir con la ciudadanía una serie de proyectos y áreas de trabajo que son prácticamente desconocidas por la población y en la necesidad de difundirlo por la importancia que ha adquirido en las últimas décadas la preservación, conservación y gestión del Patrimonio Cultural como símbolo identitario de los pueblos.
Aunque estas jornadas se articularon en el trinomio sociedad, educación y patrimonio, se ahondó fundamentalmente en este último desde diferentes perspectivas. Por un lado, resultaron imprescindibles las intervenciones sobre legislación internacional y nacional centradas en las cuestiones patrimoniales de diversa índole de la mano de Javier García Fernández, catedrático de Derecho Constitucional de la Universidad Complutense y director de la revista Patrimonio cultural y derecho; así como por Rafael Ruiz Manteca, coronel jurídico en reserva y miembro de la Comisión Científica del Patrimonio Cultural Subacuático del Ministerio de Educación, Cultura y Deporte y de la UNESCO. Por otro lado, y ciñéndonos a los bienes patrimoniales, destacaron las conferencias sobre preservación y conservación de Belén Rodríguez Nuere, técnico del Instituto del Patrimonio Cultural de España, que nos presentó el Plan Nacional de Arquitectura Defensiva con actuaciones en todo el territorio nacional; y, los diferentes ejemplos expuestos sobre la venta, la destrucción y el expolio de nuestro rico y excepcional patrimonio artístico durante el siglo pasado por María José Martínez Ruiz, profesora de la Universidad de Valladolid.
Retomando el citado trinomio, fueron reveladoras las aportaciones de Mónica Ruiz Bremón, directora técnica de Museos del Instituto de Historia y Cultura Militar, quien nos proporcionó una amplia visión de los museos histórico militares y su problemática para hacer atractiva la exposición de los amplios y diferentes fondos que se custodian en las once instituciones que dependen de ella con el fin de llegar a un público mayor. Por su parte, María José Izquierdo Alberca, colaboradora del Estado Mayor de la Defensa y analista del Instituto Español de Estudios Estratégicos, nos mostró a través de los estudios realizados el desconocimiento que tiene la ciudadanía en cuestiones relativas al patrimonio y nos explicó las acciones que en materia de cultura desarrolla el Ministerio de Defensa y qué herramientas han desarrollado y desarrollan para acercarlo a la población.
Por último y respecto a la sociedad, escuchamos diferentes e interesantes enfoques. El primero de ellos nos los proporcionaron los representantes de distintas organizaciones no gubernamentales. Así, Pedro A. Larrègle Gilabert, vocal de Archiveros sin Fronteras, nos explicó la implicación de la sociedad para la preservación del patrimonio documental; Ismael Diadie Haidara, presidente de la fundación Fondo Kati, nos relató las vivencias de este único, ingente y rico material archivístico y bibliográfico de los Banu al Quti, que son el testimonio de unas realidades sociales e histórico-políticas excepcionales, que abarca desde 1468 hasta la actualidad; finalmente, Isber Sabrine, presidente de Heritage for Peace, nos acercó a las labores de diferentes organismos para salvaguardar el patrimonio que se encuentra en países donde existe un conflicto armado y utilizan éste como un objetivo militar con el fin, no solo de destruir a la población, sino asesinar toda una cultura como está ocurriendo en Siria.
El segundo de los enfoques correspondió a la gestión y difusión del patrimonio entre la ciudadanía. En este sentido, destacaron las conferencias de Esther Cruces Blanco, directora del Archivo Histórico Provincial de Málaga, sobre el Sistema Archivístico de Defensa y al acceso a la rica documentación que custodia; y, la de Rafael Zurita Aldeguer, profesor de la Universidad de Alicante y premio de Investigación en Humanidades y Ciencias Sociales “Ejército 2014” por su monográfico Guerra y sociedad en las tierras del Sur valenciano (1812-1814), quien nos aproximó a las nuevas maneras de interpretar la cultura del conflicto a través de diversos ejemplos internacionales y nacionales, enmarcados dentro del llamado “turismo de la memoria y de la guerra”.
Entrando ya en el último bloque de las conferencias, Juan José Oña Fernández, especialista en patrimonio cultural y conflictos armados, nos planteó la recuperación del patrimonio cultural vinculado a Defensa y coordinó, posteriormente, una magnífica mesa redonda donde se plantearon casos reales desde diferentes organismos. Así, conocimos la relevancia que tiene para la población la labor desarrollada por el Grupo de Patrimonio de la Unidad del Cuerpo Nacional de Policía adscrita a la Comunidad Valenciana, a través de Miguel Álvaro Rodríguez Fernández y Antonio López García, comisario jefe y subinspector respectivamente de esta institución, así como por el capitán Vicente Calvo Candela, del Grupo de Patrimonio de la Unidad Técnica de la Policía Judicial de la Guardia Civil, quien refirió algunas de las actuaciones más relevantes de esta unidad en casos tan mediáticos de los últimos años como la fragata Nuestra Señora de las Mercedes, hallada por Odyssey Marine Exploration en 2007.
Para terminar esta reseña sobre el curso En defensa del Patrimonio Cultural, es necesario reconocer el esfuerzo y el interés de todos estos profesionales, coordinados por Verónica Mateo, para acercarnos a las diferentes áreas que contempla la Cultura de Defensa, así como las propias instituciones vinculadas al ministerio de este ramo. Éstas tienen como objetivo primordial la custodia, preservación y difusión del Patrimonio Cultural en una constante reinvención de sí mismas con el fin de hacer su labor más cercana a la sociedad y, por tanto, involucrándola en su salvaguarda y conservación para las generaciones venideras. Pero no podríamos finalizar esta crónica sin agradecer a los numerosos asistentes, tanto estudiantes como profesionales, su activa participación tanto en los coloquios programados como en los espacios y tiempos compartidos fuera de ellos, que nos han posibilitado estrechar lazos y ampliar conocimientos. Resulta evidente que el buen desarrollo de estas jornadas ha aportado un sinfín de enseñanzas y de ideas para ampliar y profundizar en ese trinomio inicial formado por la sociedad, la educación y el patrimonio y que, sin duda, ha sentado las bases para proyectos conjuntos capaces de generar nuevos espacios de diálogo.
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